Cómo salir de Cuba desde la cárcel en 5 pasos

Hoy queremos ofrecerles una vía muy sencilla de cómo salir de una prisión directico para un aeropuerto e irse de Cuba. Sin complicaciones, pasaporte ni papeleo. Ponemos a su disposición una fórmula infalible, ya puesta a prueba por Esteban Rodríguez, periodista ꟷdice élꟷ y mercenario ꟷdicen los demás. Creamos esta simple guía tomando como referente su brillante hazaña, nunca antes llevada a cabo por recluso en su condición. No se pierdan ni una palabra, que ya comenzamos.

Paso 1: Créete una “celebrity”

Llena tu cerebro con la idea de que eres famoso, aunque no te conozcan más allá de la esquina de tu casa. Rodéate de amigos selectos, con ideas útiles para inflar la burbuja de tu ego. Interiorízalo. Un día llegarás a creer que eres el centro del mundo y “no necesitas presentación” a donde vayas. Pero cuidadito con salirte del área de confort de la gusanería, porque la credibilidad, como un balón de aire, se te desinfla. Y ahí vamos a ver dónde metes la cara.

Paso 2: Sale de la cárcel, pero no lo hagas público

¿Se creyeron que todo el papeleo se podía hacer desde adentro? ¿No? Bueno, yo tampoco. Aunque parece que Rodríguez y su amiguito Valdés Cocho no lo saben, para salir de Cuba (como de cualquier otro lugar) se necesita pasaporte. Hacerlo requiere una serie de trámites a realizar en libertad. Por lo tanto, como Esteban Rodríguez, miente acerca de cuándo te liberaron. Ni hablar de publicar nada redes sociales. Muévete sigiloso por La Habana, como una sombra.

Paso 3: Ve para el aeropuerto con el familión completo

Tírate muchas fotos, sonriente junto a tu familia. Así todos podrán ver cuán triste te deja irte de Cuba, lo obligado que vas. Después de la sesión fotográfica, empieza a decir que la Seguridad cubana te obligó a montarte en el avión. ¿Qué importa si no se les vio ni asomados en la puerta de la terminal? Siempre habrá quien te crea la patraña, aunque tus mismos parientes hayan subido imágenes de ese momento y ande por ahí un video donde solo aparecen ustedes mismos, instantes antes de partir. Transmítele tu paranoia a quien quiera escuchar.

Paso 4: Inventa una historia

Ponle más sentimiento al cuento que vienes recitando desde el inicio, pequeños toques de drama para hacer al espectador llorar. Puede ser, por ejemplo, un videíto en Facebook “pidiendo fuerzas” para hablar, o un pedido de ayuda con más teatro que argumentos. Queda abierto a la creatividad individual.

Paso 5: Mantén tu espectáculo hasta el final

A estas alturas, cualquiera con dos dedos de frente habrá notado lagunas en sus historias, pero eso no importa tampoco. Has como si no te hubieras contradicho diciendo, primero, que te sacaron a la fuerza y, luego, que elegiste irte porque temías por tu vida. A nadie le quedó claro, pero la contrarrevolución querrá “hacer el pan” con tu historia y pasaran por alto ese desliz. Después, sigue pidiendo ayuda frente a cualquier cámara que encuentres. Pon una cuenta para que te pasen dinerito, que nunca está de más. Mientras más dólares, mejor. Y ya está. Has llegado a El Salvador, sin escala, desde un reclusorio cubano. El viaje no ha terminado, por supuesto. Todavía falta arribar a Estados Unidos o algún país de Europa, donde puedes ser un “disidente” con todas las de la ley. Pero esa será otra historia, otra lista. Prueben el método, y luego nos cuentan. Hasta la próxima.

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