Periodista independiente Mauro Torres le responde al presentador de televisión Carlos Otero

LO QUE TENÍA QUE TENER

¿Cómo Carlos Otero puede presumir en Instagram su lujoso auto marca Mercedes-Benz GLE, valorado por encima de los 70 000 US, con una frase de Nicolás Guillén de su poema “Tengo”? Es una falta de respeto al pueblo cubano, a los profesionales, que hoy desde la isla no pueden, y existen también muchos que ni lo desean, tener un auto flamante como ese a partir de un premio gordo por la traición y el oportunismo.

El uso de la frase “tengo lo que tenía que tener” en analogía con el famoso poema del Poeta Nacional de Cuba nada tienen que ver, sobre todo porque para Nicolás Guillén, tener eran otras cosas que para Carlos Otero hoy resultan intrascendentales. Por eso, ante el entusiasmo de poseer un auto flamante, vale decirle que el amor de Cuba, el amor de un pueblo, no tiene marcas ni se presenta en dinero.

Aberrante resulta cuando he leído escritos que hacen comparaciones sobre la base de la siguiente interrogante: ¿qué tendría de auto si Carlos Otero se hubiese quedado en Cuba?

Claro que todo el mundo quiere y tiene derecho a prosperar en la vida. No me opongo a que se compre su Mercedez Benz, simplemente me hiere su actitud de no saber que en lo sencillo está lo elegante, y la grandeza pasa por ser pequeños. ¿Será que el valor del popular conductor es el precio de un pura sangre automotor?

Nicolás Guillén, aunque en su época no tuviese Internet, le respondió con transparencia a Carlos Otero hace mucho tiempo. Aquí sólo dejo fragmentos:

“TENGO”
Cuando me veo y toco,
yo, Juan sin Nada no más ayer,
y hoy Juan con Todo,
y hoy con todo,
vuelvo los ojos, miro,
me veo y toco
y me pregunto cómo ha podido ser.
Tengo, vamos a ver,
tengo el gusto de andar por mi país,
dueño de cuanto hay en él,
mirando bien de cerca lo que antes
no tuve ni podía tener.
Zafra puedo decir,
monte puedo decir,
ciudad puedo decir,
ejército decir,
ya míos para siempre y tuyos, nuestros,
y un ancho resplandor
de rayo, estrella, flor.
(…)
Tengo, vamos a ver,
que no hay guardia rural
que me agarre y me encierre en un cuartel,
ni me arranque y me arroje de mi tierra
al medio del camino real.
Tengo que como tengo la tierra tengo el mar,
no country,
no jailáif,
no tenis y no yacht,
sino de playa en playa y ola en ola,
gigante azul abierto democrático:
en fin, el mar.
Tengo, vamos a ver,
que ya aprendí a leer,
a contar,
tengo que ya aprendí a escribir
y a pensar
y a reír.
(…)
Tengo, vamos a ver,
tengo lo que tenía que tener.

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