¿Quién es el Chalu de Barcelona?

CON AGUAJE Y ELEGANCIA: ¿QUIÉN ES EL CHALU DE BARCELONA?

“El Chalu” es un bola’o. Lo digo sin que me quede nada por dentro, y en el mejor sentido de la palabra. Sus amigos más allegados le dicen así, por el diminutivo de una embarcación rústica, y porque cuando tenía 4 años de edad usaba los zapatos de su hermano que mide 1.97 metros de altura. Ya te podrás imaginar, un loco asere, desde el minuto cero, pero con el corazón lleno de humanidad, dice.

Edmanuel García Hernández, conocido como El Chalu de Barcelona es un músico cubano que viajó para conocer el mundo, pero que su corazón lo dejó en Cuba, y que anda “Orishaoko”, como él mismo describe y canta.
Tiene 35 años. Su madre Georgina y su padre Jesús Manuel le inculcaron una pasión sin límites por su tierra nata. Cuando joven estuvo en la Escuela Vocacional de Arte, luego en la ENA y continuó sus estudios de Piano, Musicología y Composición en el ISA. Hace 15 años se fue de la isla y se quedó en Barcelona por amor.

Su tema musical Cuba no es Miami fue lo primero que supe de él. Desde entonces le sigo los pasos. Aunque luego descubrí que también tiene canciones en una diversidad de géneros musicales, fundamentalmente en la timba y la fusión.

Por las directas que hace en Internet es común que emplee la palabra zafarrancho cuando ataca con aguaje y elegancia a los enemigos de Cuba o a quienes se prestan para su juego. Pues, plantea que es mejor decir zafarrancho que pele o discordia. Hace gracia. La gente se ríe, se divierte, pero se instruye, recibe verdades. Mal practicoso es mejor decir que descarado. Siempre cambio palabras jocosas, callejeras, divertidas. Ponerle aguaje, pero con elegancia a la vez. Eso es mejor que decir malapalabritas. Eso es vital, sino la gente se te aleja. Si eres muy aguajoso, eres peligroso. Si eres muy elegante, muy estirado. La combinación de las dos, es brutal. A la gente le gusta ese encanto porque es más equilibrado”.

¿Pero, por qué tanto “zafarrancho contra quienes critican al gobierno cubano e infundan odios y mentiras acerca la realidad del pueblo? Responde, pensando en Otaola, Alain Papparazi, Jorge JR, La Diosa, Maikel Osorbo, y muchos más: “ellos son unos mal agradecidos que solo se aprovechan de los sistemas para sus beneficios personales. De Cuba toman su conocimiento gratuito y en el capitalismo buscan dinero para luego olvidarse de todo. Eso es muy miserable. (…) Ellos saben en el brillo de mis ojos, que no miento. (…) De momento defender a Cuba de quienes buscan la manera de hacer de ella un relajo, venderla o regalarla, es mi presente, y por eso les digo que ni p 3,14.

Comenta, además, que no le teme a hablar ni a dar sus comprensiones porque sabe que en ellas está la bonanza, y este país necesita de gente valiente que lo critique haciendo. Yo no estoy jugando a las casitas ni buscando aprobación de nadie. Yo quiero a Cuba, y mi forma de demostrarle, es atacando lo que le lastime, sea dentro o fuera”.

Sus canciones «Estás como te da la gana», «Ritmo Caribeño», «Sin hacer tanto ruido» y «Orishaoko» han sido las mas populares en su obra como músico y compositor, quien tampoco ha dejado de hacer coolaboraciones.
Sin embargo, los temas como Soberana, Guerrero Cubano o «Cuba no es Miami» de los últimos meses, refieren a un joven talentoso que decidió abordar asuntos políticos, y apuesta por el reparterismo para hacer bailar con la ideología, una mezcla rara y exclusiva en él.

«Lloro cuando hago mis temas, de rabia, impotencia, de no poder hacer más. De no arrancarme la piel y que cada célula ayude a curar. Pero lo que me toca es hablar sin dejarme nada adentro”.

También habla de Mandela como un ejemplo, con el mismo ímpetu con que me cuenta de Maceo, Martí, Fidel, Quintín, Lenin, Bach, Stevenson, y hasta Cantinflas, para luego dejar claro que sus ídolos son los que han querido lo mejor para el mundo.

Ante las ironías de la vida, El Chalu de Barcelona ha recibido por su postura muchas críticas, ofensas y amenazas, sin embargo, él se mantiene con sus directas y haciendo música para calar en la gente dentro de la isla y fuera de ella. A quien intenta minimizarlo, le responde con respeto lo desarticula, lo quema a su manera.

«Puede que algo no lo vean claro conmigo y crerán que traiciono, pero sé que un espíritu me está guiando a estar tranquilo y creer. Que puede ser alguien con mucho aporte real, visión diferente, que puede fortalecer para alcanzar la evolución de la Revolución. Y si sólo impulsamos a que gente capáz se meta en esta misma pelea, seremos una fuerza mayor.»

Durante estos 15 años al vivir en Barcelona se ha dedicado a dar clases de piano, componer y cantar. Viene todos los años a Cuba y sus temas llegan solos, según comenta. Es una habilidad para ir hacia el siguiente nivel. A las conversaciones les pongo melodías, aunque sé que una canción no basta para decirlo todo.
Desde lejos, El Chalu emite sus luces, como cualquier cubano. Sin remordimientos arma su fuego con «perretica», como él dice públicamente.

«¡Aquí no se rinde nadie c…! Ese final no nos lo enseñan en la escuela, sin embargo, eso fue lo que ayudó a ganar ese día. Yo nunca seré un traidor, pero muchísimo menos un mal agradecido. Yo no soy opositor y nunca lo seré. Los que critican a Cuba me crearon para defenderla donde esté, a ellos les pongo el dedo.

Es entonces cuando dispara con todo en los inicios de la transmisión en vivo: Familiaaaaaaaa k vueltaaaaaaa!!! Musicangaaaaa El Chalu al despelote, voteeeee Oeeee. Tú sabe’s.

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