Se desmiente noticia falsa sobre supuesta detención de un menor de edad en Marianao

Ya se hace común las denuncias del periodista Mauro Torres, sobre noticias falsas y cualquier suceso que ocurra en Cuba y amerite su investigación y aclaración para todo el público cubano.

En está ocasión, el tema refiere a una supuesta “brutalidad policial”, contra un supuesto menor de edad tras ser detenido por realizar una fiesta en su casa, violando las medidas de aislamiento social, en la etapa actual que vive la Capital del País.

Nuestro sitio reproduce íntegramente la publicación del periodista Torres.

NO A LOS DECIBELES DE LA VIOLENCIA

Un video sobre una actuación policial realizada en el municipio Marianao en La Habana-Cuba, contra un grupo de personas que tenía Música Alta circula en las redes sociales. El hecho ocurrió el pasado 12 de septiembre del presente año. Es preocupante observar en el video cómo en el momento de la detención de uno de los asociados, varias personas arremeten contra la policía y otros se quedan a la expectativa, incluso riéndose de lo ocurrido o manifestando su contentura por la adrenalina del suceso, algo definitivamente que no está bien.

Hemos sido testigos y víctimas de la molestia que causa la Música Alta en nuestros barrios y de aquellas personas que haciendo un alarde de sus decibeles creen que es posible soportar sus actos porque sí, porque simplemente tenemos que tener o aguantar sus gustos musicales. Eso sin contar que cada vez que alguien decide subir el volumen, representa como una llamada de atención o “vengan todos para acá” que aquí si se goza.

Un colega mío llamado Ricardo Jiménez Yan, quien vive cerca del lugar de los hechos por la calle 124, me comentó que el supuesto menor que se menciona en el video no es tan menor de edad porque posee 18 años, y que en este mes cumple 19. Su nombre, Maikel Cordero. En una búsqueda en Facebook que hice encontré algunas de sus fotos que les muestro.

También menciona que la policía fue allí porque alguien sensato, que advirtió el peligro sobre su propia comunidad, llamó para denunciar el despelote o la fiesta que se producía. Eso quiere decir que la autoridad no fue allí de improviso, sino que hubo primero una exigencia de los residentes por respetar el orden, y ese es su trabajo como policías.

Es como que aún el tema no se agota. Es como si la gente no entendiera nada de lo que se dice en el Consejo de Defensa y se repite quinientas veces en los medios de prensa. Lo más grave radica en que esta familia apostó por la violencia contra los uniformados, y se empeora mucho más, cuando ves a una mujer cómo utiliza a su hijo más pequeño para hacer presión y hacerse la valiente, como si estuviese bien el empleo de los menores para eso. Ella jamás pensó en el niño o la niña, ella simplemente, calentó todo, y también, agredió a los policías.

En lo personal no me gustan las comparaciones, pero si eso hubiese ocurrido en otro lugar, las balas o el plomo hubiese dejado a unos cuantos en el suelo. En ese caso, creo que para ser policía en Cuba hay que tener un aguante “que le zumba el mango”, porque para admitir malcriadeces hay que sobreponerse a esto y contar con el valor suficiente para no perder el control.

Todos intentaron impedir la detención, atentaron contra la policía, y por eso hoy están detenidos. No se puede justificar lo que no tiene defensa. No se puede victimizar a quien actúa de una manera imprudente ante su falta de visión por la amenaza de la COVID, sea de manera individual o colectiva. Eso quiere decir que lo que podía ser una multa se convirtió en cárcel por la guapería y el descontrol.

Los que vociferaron “abusadores es un niño” señalando a la autoridad en pleno ejercicio de una detención, tampoco se dieron cuenta que ese niño ya está en edad penal, y quizás ellos mismos lo llevaron a hacer lo que hizo.

¿Es que nadie entiende la barbaridad que representa hacer una fiesta en tiempos de pandemia? ¿Yo me pregunto, qué pasó con las personas que viven en ese lugar? ¿A qué nivel de degradación se ha llegado?

Caramba, esos policías son los mismos que cuidan las colas, los que atrapan a los delincuentes que roban o acaparan, los que llevan tiempo sin ir a su casa en oriente por estar aquí para mantener el orden. Esos mismos policías son los que tienen abuelos, padres, hijos y amigos en la distancia, mientras están en La Habana para cumplir con un deber y ganarse la vida tratando de hacer el bien a la sociedad. Esos mismos policías tienen posiblemente la misma edad del aparente menor.

Con esto, no quiero tapar el sol con un dedo, porque sé que también ocurren sucesos con los policías, pero hay que valorar que han hecho un esfuerzo descomunal como mismo los médicos para salvar vidas en Cuba ante la COVID.

Hago este post porque no sólo me indignó el video sino los comentarios de varias personas haciendo un llamado a la desobediencia civil y al desorden, quienes evidentemente tienen la intención de convertir a Cuba en otro país de la región que se suma al caos, y eso no lo quiere ningún cubano que aprecie su tranquilidad. Digo no a los decibeles de la violencia.

Tomado del perfil del autor en Facebook

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